Recomendación #20

La hermanastra fea

Película Noruega dirigida por Emilie Blichfeldt, cuya premisa se centra en el cuento de la Cenicienta escrito por los hermanos Grimm, pero contado desde la mirada de Elvira, una de las hermanastras. La historia está ubicada en ese tiempo que nos transporta a los cuentos de hadas y que, por tanto, tiene como escenario la vida cortesana.

Elvira es una joven que es percibida como alguien poco “agraciada”, ella sueña con ser elegida algún día por el príncipe. Derivado de la situación económica que vive su familia y al ser la primogénita; Elvira asume que deberá casarse y es empujada por su Madre a realizar una serie de modificaciones corporales en aras de un supuesto de belleza correspondiente a esa época. La ópera prima de Blichfeldt, acude al Body horror para exaltar de manera cruel diversas prácticas médico-cosméticas ejercidas sobre el cuerpo, provocando un dolor abrupto a fin de ceñirlo a determinados estándares. Por momentos, las imágenes son literalmente insoportables dada su crudeza. Elvira parece obsesionada con ser aquella que pueda lograr la mirada que considera tiene otra mujer, su antagónica, “la cenicienta”. Bajo dicho precepto y a pesar de los efectos adversos y destructivos, Elvira irá aumentado el sometimiento de su cuerpo, llevándolo al extremo de cortar una parte de su pie para hacerlo más pequeño a fin de que este calce en la zapatilla.

La historia resulta terrorífica y el film lo transmite de la misma forma, permitiéndonos pensar que, a ese dolor real al que se somete el cuerpo, quizá le corresponde un dolor más profundo, el de un impasse que no encuentra descanso. Elvira se duele por no ser elegida, antes que el príncipe, no es elegida por quiénes la rodean, por la profesora de ballet, e incluso por un grupo de jóvenes amigos del príncipe que se burlan de ella. Es nombrada “hermanastra de”, borrando su nombre propio y ante su madre, tampoco se siente mirada, pues es percibida fea y con sobrepeso, aspecto ante lo cual, ella se repite frente al espejo: “Nadie me elegirá”. Queda atrapada así en esa consigna que intentará resarcir mediante el considerar que, adecuando el exterior podrá mostrar lo que hay internamente, como lo señala una especie de institutriz. Pero el interior, el psiquismo de Elvira, conlleva heridas, dolor que no se elabora con modificaciones externas, por lo que la consigna se resquebraja dado que resultará siempre un intento fallido.

Sabemos cómo termina el cuento, Cenicienta es quien es elegida, pero la película otorga un final que brinda cierta calma. Alma, otra chica, la hermana menor de Elvira, introducirá una especie de corte simbólico, ella cobija y acoge el dolor de su hermana, la invita a marcharse juntas de ahí. Nombran el tener que cruzar una frontera, que tal vez signifique la búsqueda de otra posibilidad de habitar su cuerpo y la vida misma.

La hermanastra fea, golpea los afectos y el pensar, es ineludible interrogar el sometimiento histórico que han tenido los cuerpos y el psiquismo de las mujeres. Abre pauta a cuestionar las prácticas modernas ceñidas al consumo y al considerar los cuerpos como un producto. Invita a reflexionar sobre las intervenciones corporales – a veces-, como un intento de atenuar el dolor psíquico, sin que éste se cuestione, lo que al igual que en la película, resultará siempre en un intento fallido.

¿Te interesa verla y dialogar? La puedes encontrar en Prime, Mubi, YouTube, Apple TV.


Delia Santiago